Si tuvieras fe hubieses escuchado roncar tu reloj
la primera vez que te sentaste en un sillón viejo
y dejarías caer tu ceniza sin temblar en latas de atún
Servirte un té concentrada en no asustarte
(Sánense, sánense, sánense)
Me pone nerviosa estar aquí
no porque alguien se convulsiona
en la habitación contigua
sino por ver la miseria de mi misma
aferrada a unas manos que tiemblan
nacer de mis caricias
de no poder huir sin pensar
que todos somos un trueno contenido.
Estas paredes, estos cuartos cerúleos
con sus cristos despintados
y sus retratos llenos de polvo olor a naftalina
me enferman.
Pero no es porque las ventanas están recubiertas
con barrotes bien soldados
ni por el aroma a peluche abandonado
Sino por verme reflejada en mi inocencia abandonada
por mi primer amor.
Danzas entre ciruelos y alabanzas
donde perdí mis crayones y los libros para colorear
donde perdí mis crayones y los libros para colorear
Si yo tuviera fe como un granito de mostaza
obviamente esta no sería mi vida
en un abismo iridiscente
que extraña sonrisas y no aquellos besos
evocándose en malestares
Pero en definitivo jamás pediría
a una montaña moverse de algún lugar
entonces canto
y los delirios se moverán
se moverán
se moverán
Mientras sueño cómo visto el mismo vestido con el cual
asistí a mi primer junta AA
La pesadilla no termina
La pesadilla no termina
Con mi pistola de agua y mis zapatos de charol
que me llevarían a casa en dos triz traz
Te miro a los ojos y te cuento un secreto:
si yo fuera un granito de mostaza,
si pudiera mover montañas
o sanar a los enfermos
estaría en un mar para revivir Atlantes
Olvidaría por completo que tengo un cumpleaños
o un ombligo.
Te diría "Amor, ¿cómo estás?"
y comerías clonas y malvas
en bahías nunca descubiertas
mientras destruimos las cruces que alguna vez
mientras destruimos las cruces que alguna vez
nos "cuidaron" de niños
para volverlas las varitas mágicas
con las cuales escribimos poesía
para nunca llamarnos adultos.
con las cuales escribimos poesía
para nunca llamarnos adultos.
Entonces apagan la tele con la película del 7 y alguien grita
Hola, me llamo Perenganita y soy drogadicta.
Pido otro cigarro, un café.
Miro la lata de atún
y todos callamos.
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