Son tus ojos una apología a los
estrobos
No existe saciedad en tu universo
eternamente hambrientos
Ojo-demonio / sangre de vida
Quién te dio el poder
de derribar las inquietudes
Entre delirios carmín
repta mi voluntad que me doblega a tu
regazo.
Ápices incendiarios se languidecen en
los cuellos
que son sólo cuellos
No cisnes, no árboles.
Carne y desasosiego
Simplemente
Juegas con el signo de la muerte, nos
proporcionas eclécticas alucinaciones
que se traducen en espasmo y catacumbas
de aromas almizclados
Arqueándose los tallos de los
obeliscos
Sobre el terciopelo, aferro las
falanges
al ébano y satén
Tus cabellos oscilan con cada nota de estridencia
son mis cuerdas
¿Por qué no lamer el precipicio al
que caemos
noche a noche?
Contorsión lumínica
Son los estrobos testimonio de tu lengua
volviendo víctima del deseo al sueño /calcinan a los lirios,
ávida me encuentro de
despertar de ti
Desvanecer la estela adormecida de la ebriedad
acunada entre colillas solitarias.
Quémalo todo
con la pira que esconden tus venas.

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