Todo ocurre en una noche, te acercas,
entre el hielo seco te respiro, cada mueca tuya, cada palabra se convirtió en un excéntrico found footage de un cúmulo de memorias que creí olvidadas, nuestro primer saludo supo
nostalgia, dispara. Parece que todo empeora, cuántos secretos más
ocultaste. Es la llave del pánico, bebes una y otra vez, tomas el
vaso, lo rompes, aprende a escuchar la noche. Deja de augurar un
final violento, deja de aplastar las colillas en la alfombra
Creí que tus ojos eran moras, creí
que tus labios eran sierras.
Sin duda algo extraño le sucede a tus venas, de tus brazos el cenicero reventó a tus
pies. Nos fundimos en el letargo decadente de la habitación, cenizas húmedas y ruido blanco.
Quiero soñar con tu derrumbe
Quiero soñar tu incendio
Quiero soñar cuando tú escupes
Quiero sonarte en el vacío
No es una canción ni un cigarrillo
Mi estabilidad se colgó del techo,
repito,
De mí se colgó la estabilidad del
techo…
Eres tú
Pero al deslizarme junto a tu cuerpo
Un ritmo poseído erizó mis ojos
La música gélida retumbó en mis
manos, las paredes exhalan y de lo ominoso
Un temblor de piernas bajó la penumbra
Esta noche caeremos aparte, las
campanas divergen en un desvío rojo
Se estrellan en mis recuerdos. ¿No
escuchas el estruendo?
Se están volcando en mis cabellos
El cortejo fue un fracaso, huimos
Si tan sólo movieras tus manos al ritmo de mi cuerpo, serraras con tus espinas
la sed de mis labios.
la sed de mis labios.
La taquicardia es un silbido frío que
desea las cicatrices del alba,
Pero nada mató la oscuridad
Entre el alcohol y los escombros, no se
hizo la luz.
Un secuenciador fue tu corazón
¿Crees que miento?
Afuera nunca conocerán la náusea
eléctrica de los susurros
Y el adentro terminará siendo el no
lugar del tiempo.
Cierra la puerta.

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