Corno d'Ariete

"Sus ojos son una llama de fuego[...]
, y tiene un nombre escrito que nadie conoce sino Él.
 [...] está vestido de un manto empapado en sangre,
 y su nombre es: El Verbo de Dios.…y cuando lo miré[...]
 el sol se puso negro como tela de cilicio, 
y la luna se volvió toda como sangre"
(cut up de diversos versículos del libro del Apocalipsis)





El pensamiento que cae como una bala entre los ojos
Ningún lugar, ese no-lugar desprendido
 de la verticalidad de emociones y sentimientos 
que devienen en música ominosa, lejana, lejana.
En una interminable tensión del cuerpo,
 que no cesa de deslizarse entre satén
pensé conocerlo

Y si le contara la certeza con la cual desperté un día 
 pensando que por la tarde  
conocería a alguien pero no cualquier persona, 
sino algo
que marcaría el umbral a un mundo al revesado
 una gran curva.  

Este nueva sensación de creerme mística y vagar por la ciudad
con el sabor a hierro en el ápice de la lengua
saber que perder tu juicio no valía la pena
si te estabas haciendo tonta apretando los muslos
chasqueando los dedos 
y bailando 
Sudor goteante, jugar a la premonición:


Cosquillas de pelvis


Sentía el cambio en los huesos
y leí que obligar a alguien a dormirse 
era como causarle la muerte
No hay sangre en los huesos

En los ojos del extraño eran jugos y cerezas: 

afuera todo iridiscente. 

Y ya que más da si un poliedro siniestro turba tu mente, 
repté, miré y lo besé. 





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