Todo se está agitando, suave, doloroso, pero se mueve y está vivo.
Muy joven me di cuenta que amaba a los humanos salvajes, pero no puedo tocarlos.
Los miro correr con sus cabellos en punta. Hablan lenguas destellantes que iluminan a los sin suerte como yo.
A veces los miro cuando cierro los ojos y lloro, lloro despavorida por toda la belleza cruel en tanta cotidianidad.
Un americano, dos tabacos, una piedra y dos sueños rotos en neuronas interferidas por el insomnio, sólo porque eres salvaje
en termino medio, sólo porque una tarde leíste a Hemingway y te empezaste a creer escopeta..
NO ME TOQUES ESE VALS.
Muy joven me di cuenta que amaba a los humanos salvajes, pero no puedo tocarlos.
Los miro correr con sus cabellos en punta. Hablan lenguas destellantes que iluminan a los sin suerte como yo.
A veces los miro cuando cierro los ojos y lloro, lloro despavorida por toda la belleza cruel en tanta cotidianidad.
Un americano, dos tabacos, una piedra y dos sueños rotos en neuronas interferidas por el insomnio, sólo porque eres salvaje
en termino medio, sólo porque una tarde leíste a Hemingway y te empezaste a creer escopeta..
NO ME TOQUES ESE VALS.
Hoy me encontré a uno de ellos hasta la madre, me puse triste, pues por
la mañana lo miré tan limpio, bien comido. Pero es un niño salvaje y
lo olvidé un momento. Me cerró el paso. "¿recuerdas, recuerdas,
recuerdas, recuerdas, recuerdas, recuerdas, recuerdas, recuerdas,
recuerdas, recuerdas, recuerdas?"
No, no recuerdo tu vida y ni la mía.
La perdimos en los espejos, en la caída, en los lunes de Bluemonday, en el Salón Bach, en insurgentes: entre las prostitutas y los rinocerontes perdidos en carreteras que llevan a quién sabe donde.
Muy joven me di cuenta que amaba a los salvajes, que se quiebran los dientes por un amor
y al día siguiente llegan a tu casa a saludarte con la blusa robada del tendedero de su vecina
labial morado en sus pestañas, accidentes discursivos
llegan con sangre en las manos, los dientes rotos
perfume de vómito y activo.
sin ninguna pena llegan para decirte que valió la pena quebrarse cada incisivo y muela por amor
aunque nadie abrió la puerta
aunque no hubo besos de vuelta
los miro, los miro, los miro,
se me encoje el corazón
no puedo tocarlos, los mundos colisionan de pensarlo
Imagínate, quiero decir, si los toco, si los beso, si los amo...
sería a conciencia de marcar con mi propia muerte
las destrezas de una tierra prometida
que nos ha marcado a todos
y eso está prohibido
muy prohibido
dolor con dolor.
Fiera más fiera: una jaula
y párele de contar.
Hablamos el idioma de los imbéciles
y no nos importa más.
No, no recuerdo tu vida y ni la mía.
La perdimos en los espejos, en la caída, en los lunes de Bluemonday, en el Salón Bach, en insurgentes: entre las prostitutas y los rinocerontes perdidos en carreteras que llevan a quién sabe donde.
Muy joven me di cuenta que amaba a los salvajes, que se quiebran los dientes por un amor
y al día siguiente llegan a tu casa a saludarte con la blusa robada del tendedero de su vecina
labial morado en sus pestañas, accidentes discursivos
llegan con sangre en las manos, los dientes rotos
perfume de vómito y activo.
sin ninguna pena llegan para decirte que valió la pena quebrarse cada incisivo y muela por amor
aunque nadie abrió la puerta
aunque no hubo besos de vuelta
los miro, los miro, los miro,
se me encoje el corazón
no puedo tocarlos, los mundos colisionan de pensarlo
Imagínate, quiero decir, si los toco, si los beso, si los amo...
sería a conciencia de marcar con mi propia muerte
las destrezas de una tierra prometida
que nos ha marcado a todos
y eso está prohibido
muy prohibido
dolor con dolor.
Fiera más fiera: una jaula
y párele de contar.
Hablamos el idioma de los imbéciles
y no nos importa más.
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